Miedo, tengo miedoooo…
10 de Julio, 2010La calor veraniega nos pasa factura, como cada año el ritmo se relentiza, las noticias se difuminan y cuesta dios y ayuda encontrar de que hablar. Más aun cuando los medios focalizan en solo dos temas. Volvemos a predecir las cifras de la manifestación de la tarde, y también hablamos de pulpos adivinos, de fútbol y de reinas que se saltan el protocolo.
Ir Tirando: Nos derretimos pero resistimos.
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Barcelona, sábado 10 de julio de 2010
Según la definición que encontramos en wikipedia, el miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.
El miedo desde un punto de vista biológico, constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, que compartimos con los animales, y que nos ayuda a responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. Sin embargo, el miedo no siempre tiene unos efectos positivos, sobre todo en una Sociedad del Riesgo, tal y como la caracteriza el sociólogo Ulrich Beck, en la que la multiplicidad de amenazas permite que el miedo se instale fácilmente en nuestras vidas, paralizándonos y bloqueando nuestros pensamientos.
Sentimos miedo ante la posible reacción de un desconocido o grupo con el que nos cruzamos en un lugar poco transitado, ante un atentado terrorista o ante un desastre natural. Pero también sentimos miedo de no poder controlar el rumbo de nuestras vidas. Miedo a perder el trabajo y a no encontrar otro fácilmente, miedo a no llegar a fin de mes, a ver como lo construido con el esfuerzo de nuestra vida puede rápidamente desmoronarse.
En todas estas situaciones, el miedo es reflejo de nuestra inseguridad, de nuestra incapacidad de dominar la situación. Sin embargo, también sentimos miedo ante un monstruo imaginario sacado de una película de ficción.
¿Pero es más racional el miedo que nos infunden aquellos que supuestamente deberían encargarse de nuestra protección y seguridad?
¿Nos sentimos más protegidos ante una mayor presencia, innecesaria, de policías, de cámaras de viodeovigilancia, de detectores, de sistemas informáticos de control de la información, de alarmas o de vallas de seguridad?
Diría que contrariamente a lo que sería de esperar, nuestro miedo crece en la medida que aumentan los dispositivos de seguridad. Quizá porque interesa recordarnos continuamente, a lo que se suman los medios de comunicación, que la amenaza está latente y que en cualquier momento se puede materializar.
Pero también saben instalar el miedo en nuestras vidas cuando se priman los criterios mercantiles por encima de los derechos de los trabajadores, dejando a nuestra “elección” aceptar las nuevas reglas de juego o irnos a la calle con un panorama nada esperanzador.
¡Ya está bien de tanta manipulación! Maldita cultura del miedo que todo justifica, incluso las guerras. Para miedo, miedo irracional, me quedo con el que me producen las películas de terror.

