Llega el día D

Aunque estamos hechos un manojo de nervios nos ponemos como cada sábado delante de los micrófonos. ¿Habría llamado Gila a Obama? “¿Está el premio Nobel de la paz?, que se pongaâ€?. Mientras la crisis sigue galopando a sus anchas, los brotes verdes les salen a los de siempre, y los palos van también a los de siempre. Se acerca el cambio de año, y con él la subida de todo, y ya se nos acaban los agujeros del cinturón. Al final nos tendremos que enfadar…

Ir Tirando: Semos peligrosos.

Barcelona 12 de diciembre de 2009

Hace un tiempo leí en un periódico una columna a la que aun doy vueltas en la cabeza. La columna, a raíz de una idea del ayuntamiento de Barcelona, imaginaba como sería la ciudad dentro de 150 años. La parte que me llevo a la presente reflexión, fue la de cómo imaginó la asignación de cargos políticos, el periodista los imaginaba asignados por sorteo. Por sorteo, se me escapo una sonrisa al leerlo, que idea mas loca.

O quizás no tan loca. Esta claro que esto que llaman democracia cada vez decepciona más y esta más desligado de la realidad, todo consiste en mentir y llenarse lo bolsillos todo lo posible, antes de salir corriendo. En este programa hemos dicho muchas veces que hace falta un cambio, y el de sortear los cargos no tiene porque ser peor que otros. Al fin y al cabo, el sorteo ya se usa para los tribunales populares, y en Estados Unidos esos tribunales deciden a diario sobre la vida y la muerte de mucha gente.

Es evidente que no se podría poner en marcha directamente, se tendría que preparar a la sociedad, y creo puede resultar un buen ejercicio imaginar como.

Para empezar habría que reformar todo el sistema de enseñanza, de arriba abajo. El pueblo debería de recibir, ya desde pequeños, una formación que les permitiera madurar en un pensamiento social, siempre critico y científico. La formación no terminaría en la juventud, sino que seria obligatorio realizar un periodo de estudios anual, para mantener los conocimientos actualizados en todo momento.

El mandato de un cargo elegido por sorteo duraría 12 años. Durante los 4 primeros recibiría formación intensiva específica para su cargo. En los cuatro siguientes seria realmente el mandato políticos. Y en los últimos 4 se encargaría de revisar y asegurarse que su sucesor cumplía a la perfección con su papel.

No existirían los partidos políticos, ni el parlamento, seria una tontería. Solamente habría un presidente, como cara visible, y un gabinete con los miembros especializados para cada rama que fuera necesaria. Todas las leyes y decisiones importantes se votarían, cada ciudadano llevaría encima un dispositivo de voto electrónico para usar cuando fuera necesario. El pueblo recibiría una explicación clara de cada cosa que tuviera que votar.

Los agraciados por los sorteos no obtendrían ningún salario por sus cargos. Pero tendrían pagado todo lo necesario para su manutención y para cumplir con su cargo. También quedarían cubiertos los gastos que se produjeran por tener que dejar sus actividades normales para ejercer su mandato.

Cada año el elegido se sometería a votaciones de confianza para comprobar que cumple con su cargo.

Al dejar su cargo, no se llevaría absolutamente nada, cualquier cosa obtenida durante su mandato, quedaría en poder del estado. Durante los años siguientes a su mandato, no podría tener ningún cambio significativo, económico o laboral, con respecto a su vida anterior a la política, y si lo tuviera, seria revisado para comportar que era licito, y no fruto de un soborno o favor.

De la mano de esta sencilla utopia político-literaria, me iluminan mas ideas, sobre el valor del dinero, sobre las empresas, sobre el gobierno mundial, pero es hora de despertar y volver a la realidad.

 
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