La tierra tiembla y se ceba con los más pobres. Haití suplica ayuda, y le llega, pero también llegan los carroñeros, preparados para llenar páginas y páginas de diarios, y horas y horas de noticiarios. Mientras tanto Cataluña canta canciones de Hielo y Fuego. El último incendio importante vuelve a arder políticamente con más fuerza que nunca, y todo lo empezaron dos idiotas “accidentalmente”. Hereu de mayor quiere ser Pascual Maragall, y se saca de la manga unas olimpiadas de invierno. A lo mejor piensa hacer esquiable el Tibidabo. ¿Año nuevo?, pues por ahora se parece mucho al anterior.
Ir Tirando: quemados y descontentos.
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Barcelona 16 de enero de 2010
Estos días podemos disfrutar en Barcelona del arte del gran Tamariz, uno de los mejores en magia de cerca. Aun que lo he visto muchas veces en televisión, solo lo he visto una vez actuando en directo.
¡Ah! el sutil arte del ilusionismo, el mentalismo y la prestidigitación. El Gran Houddini escapando de cadenas irrompibles, David Copperfield haciendo desaparecer la Estatua de la Libertad, Tamariz manipulando las cartas con maestría, Fu-manchú cortando por la mitad a su bella ayudante ayudante. Y tantos y tantos más.
Un mago viste con sobriedad y elegancia. En las ocasiones que viste de algún modo estrambótico, lo hace a conciencia, para distraer la atención.
Cada gesto esta estudiado y repetido una y mil veces. Mientras una mano o un gesto captan la atención del publico otros movimientos pasan desapercibidos. Es con estos, con los que no se ven, que el mago “modifica” la realidad, la manipula cuidadosamente para que tenga la apariencia que el truco necesita.
Tan importante como el gesto es el material, un buen mago va pertrechado de las barajas adecuadas, sus ropas esconden bolsillos de donde saldrá lo que necesite en cada momento. Nada es nunca lo que parece, el más inocente de los objetos esconde el secreto de todo el truco, y es precisamente en darle esa apariencia inocente donde radica el arte.
Aunque no todos los magos lo usan, la palabra tiene también mucha importancia. Es el elemento final de distracción. Ayuda a llevar la vista del espectador a donde queremos. Atrae la atención a los momentos culminantes del número, para que la sorpresa sea completa. Ayuda, resumiendo, a embaucar al público, que disfruta, admirado, del truco, llegando a pensar que es real.
La música y los ayudantes completan el paquete, son los lazos que lo atan, para convertirlo en algo tentador, en algo que nos haga olvidar la realidad.
¿Alguien mas se ha dado cuenta de que si en este texto cambio la palabra mago, por la palabra político, todo sigue cuadrando?
Nada por aquí, nada por allá….alohomora.
Esta entrada fue publicada
el Sábado, 16 de Enero de 2010 a las 12:00 pm y está clasificada bajo: Podcast del programa.
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